Por: Erick Iris
Posteriormente,
para no quedar completamente inactiva, en casa hacía rabajos manuales como
zapatitos, mantelitos y un sin fin de cosas a través del tejido a mano y por supuesto con mucha
imaginación.
Ella
siempre ha ganado casi todas las batallas ante la vida; la única batalla que
continúa hasta la fecha son el peso de los años.
Porque
el tiempo se ha encardado de retirarla de todas sus actividades cotidianas, de sus
actividades laborales, también el tiempo se ha encargado de ir dibujando
paulatinamente arrugas en su rostro, en
su piel, el tiempo fue disminuyendo sus
fuerzas, el tiempo es el responsable de su caminar mas lento, de ir desapareciendo su belleza física más no
la de su alma.
Porque la
de su alma sigue intacta, porque el alma es inmortal y el cuerpo solo es
apariencia.
El cuerpo,
su carne morirá algún día pero su alma siempre vivirá por la eternidad.
Recuerdo un
día que ella caminaba por la AV. Gobernadores y estaba cruzando hacia la otra
calle, cuando se le acercó un caballero y le tendió su mano para que ella se
apoyara en el y cruzara la calle con mas seguridad. Pero ella lejos de ponerse alegre respondió un poco molesta al caballero: “no, gracias, muy amable puedo yo
sola” mientras ella se alejaba caminando
lentamente, sus ojos negros empezaron a brillar y resbalaron unas lagrimas al momento que ella
decía ¿me estaré volviendo vieja? Realmente no sabía que responderle, mas sin embargo le dije no es eso, lo que
pasa que el señor es un caballero y solo se ofreció para cruzarla por cortesía.
Caballeros
ya no existen en esta época me
respondió; tal vez sea por la tarde
lluviosa pero, realmente me siento nostálgico… como ella en aquél día… al igual
que a ella, como ella, sin duda alguna.
Recordé una
frase que dice así: “todos deseamos
llegar a viejos y todos lo negamos cuando hemos llegado”.
Hoy que
salí de vacaciones, decidí ir a visitar
a mi tío Arturo Iris porque me enteré que
estaba enfermo y cuando llegué a su casa, ¡sorpresa! Ahí estaba la gran señora; sentada en un sillón de madera mi adorada abuelita Dulce María.
Ahora sé por qué se llama así; en tan dulce, como siempre con todos sus
nietos.
Que Dios me
la bendiga siempre y cuando decida Dios llevársela, que me la tenga en un lugar
especial , pero eso sí, que no se la
lleve ahora, que espere muchos años más, hasta que mi abuela se lo
pida ,porque me falta mucho que platicar con ella.
Recuerden
que no debemos perder el tiempo ni en llorar el pasado ni el porvenir. Nuestras
horas, nuestros minutos, las alegrías son como flores que la lluvia mancha y el
viento las deshoja.
¡Vive el presente y disfrútalo
como si fuera la ultima vez!
Twitter @erick_iris
