¿Por
mantener una ciudad bonita
prefieren que su gente muera de hambre?
Por: Erick Iris
Hoy
tristemente, fui testigo de ver las lágrimas que derramaba una pobre mujer que
lucha para sacar a sus hijos adelante vendiendo mangos, ciruelas y otras frutas
de temporada. La señora
mientras cortaba los mangos para ponerlos en su bolsita
de plástico y cubrirlos con Chile y limón, platicaba con uno de sus clientes
sobre la enfermedad de una de sus hijas… nunca imaginó lo que se le esperaba.
Iba este servidor caminando en la calle con mi
inseparable cámara fotográfica rumbo a mi trabajo, cuando de repente aparece un
convoy de camionetas con policías y civiles frenando espectacularmente en la
calle 10 x calle 59; los hombres uniformados saltaron de las camionetas,
(igualito a las películas de acción); inmediatamente pensé, seguro es un
secuestro o una detención a un narcotraficante (a ese tipo de violencia ya
estamos acostumbrados) así que lo que hice fue acelerar mi paso, pensé “no me
vayan a confundir y me agarren y sea otro protagonista de otra película titulada
presunto culpable campechano" y
después de tantos años me liberen declarándome inocente, con las clásicas
palabras de la justicia "disculpe usted" como es la costumbre de las
autoridades de México; mejor hice como dice mis amigos "huye venado".
Una vez que estaba una cuadra adelante no pude
evitar voltear hacia atrás por el escándalo de tanta gente amontonada gritando a los policías
y a los civiles.
Yo seguía creyendo que habían atrapado a un delincuente; a un ladrón
o a un narco vendedor o algún tipo de criminal en potencia.
Cuando me
percaté que corrían los medios para cubrir la información, me armé de valor, hasta
sentirme un "Peter Paker", el "Hombre Araña" en su face de
periodista. Desenfundé velozmente de mi
mochila la cámara fotográfica, me quité los lentes de aumento como rayo, me
desabroché dos botones de la camisa con la facilidad de un striper… y corrí hacia ellos disparando foto tras foto
más rápido que las balas (no es cierto) jajaja hasta que llegué a ver como todo
un chismoso de los medios de comunicación y ¡sorpresa que me llevé! no era
ningún combate a la delincuencia y mucho menos organizada, ni secuestro alguno,
era un combate contra los vendedores ambulantes del Centro Histórico de mi
hermosa ciudad.
se los comento porque vi que como los
supuestos inspectores con toda violencia levantaban la palangana de mangos y
otras frutas que tenía la pobre señora en venta; pude ver el rostro asustado,
aterrado y después la mirada triste, también de coraje, de impotencia al mismo
tiempo… ella sola contra una o dos docenas de policías e inspectores.
La gente
que era testigo, en esos momentos le gritaban a los policías e inspectores: “ustedes
como tienen sus sueldos fijos, pero la pobre señora de eso vive”.
Y también
nos preguntamos ¿ese es nuestro gobierno? La señora al ver que tenía apoyo de
la gente trató de defender su mercancía, pero era imposible, nadie se metía
físicamente a defenderla, estaba sola contra los inspectores y policías. En
realidad eran bastantes, ¿qué podía hacer esa mujer contra todos ellos ?
aquella señora ya no pudo articular ninguna palabra más, sus fuerzas se fueron
debilitando poco a poco y se dejó caer sentada en su cubito de plástico, sus
ojos empezaron a brillar por las lágrimas que empezaron a salir de ellos;
apenas logró levantar la cabeza y con la mirada fija observaba como aquellos
hombres decididos a todo, con radios en la mano y lentes oscuros vio cómo
subían toda su mercancía a las camionetas que paralizaron el tráfico al mismo
tiempo.
La señora
quedó totalmente muda, llorando, viendo cómo se alejaba esa gente con su
mercancía generadora de los recursos
para comprar las medicinas de su pequeña hija, quizás se sintió abandonada por
Dios en ese momento.
Ella hace unos años pedía caridad en la puerta
del banco Santander Serfin, para comprar medicinas, después con un préstamo
económico empezó a vender frutas para para poder asegurar la compra del
medicamento de su hija enferma.
Uno de los inspectores decía que sólo cumplían
con su trabajo y que órdenes eran órdenes y sus superiores seguro dirán lo
mismo "órdenes son órdenes. Lo cuestionante es ¿por mantener la apariencia
de un centro histórico bonito le quitan el único medio de sustento a los
pobres?
Esta es la
reflección de los que se identificaron con la venderá de mangos: Todo para no
perder el título de "Patrimonio Cultural" y a nosotros los pobres ¿de
qué nos sirve? Somos los más amolados por este gobierno. Nos quitan lo único
que nos da de comer a nuestras familias; por obvias razones lo hacen, para que
sigan recibiendo los recursos federales y continúen con su monopolio entre
"obras" y diezmos.
Cuando
ellos se despidan de este mundo y estén rogando a San Pedro -como tanto les
rogó la señora- no ir al infierno, les
dirá San Pedro... órdenes son órdenes.
Eso digo yo. Muchos quedan bien con sus
jefes pero ante Dios no, a Dios le dará tristeza ver estas acciones, no creo
que les aplauda, allá ellos y sus conciencias. Este Gobierno prefiere tener un
estado bonito aunque su gente se muera de hambre (por eso hay muchos suicidios
en Campeche).
Los que
pensamos que nos iba ir mejor en este Gobierno, de verdad, qué equivocados
estábamos; solo trabajan para ellos mismos. pinki monopolio. @erick_iris



